En la provincia de Misiones aún quedan pequeñas zonas de selva natural, lengua sur del corredor de selva, que baja desde el Paraguay. En esa zona conviven en un equilibrio inestable, los colonos provenientes hoy de Brasil y Paraguay (antiguamente de Europa – polacos, ucranianos, alemanes), con las comunidades nativas guaraníes de la etnia Mbya.
Los guaraníes de la etnia M’bya, que aún conservan la cultura y costumbres de sus ancestros, se encuentran en los lugares más apartados de la provincia, paraísos naturales en peligro de extinción. Algunas familias han adoptado las viviendas que las Autoridades Provinciales les han otorgado, han modificado su forma de vida, pero han tenido el gran costo de la pérdida de identidad. Se han adaptado a los trabajos de campo y se han “mimetizado” con los jóvenes de los pueblos o colonias vecinas.
Habíamos recorrido la provincia de Misiones (Argentina) del sur al norte y contactamos con diferentes comunidades. Quedé con mucho interés en volver para poder contar la historia de esta gente.
Entrar a las comunidades y solicitar permiso para fotografiarlas es lo primero que debía hacer. A esta gente le falta todo. El equilibrio de sustento que tenían en un comienzo, lo obtenían de la selva, pero la selva es deforestada conforme pasan los años.
En el segundo viaje llevaba zapatillas y alimentos no perecederos que había conseguido y comprado. Esa sería la puerta de entrada y así fue que pude conocer la comunidad Jejy, la colonia Frakran, la comunidad Pindo Poty, Mar azul y Yvy Pita además de la gente que cruzábamos en la ruta. (Ver portfolio Colonos y Guaraníes)
Hubo una situación en que me preguntaron por qué tomaba esas fotografías. Le respondí que me interesaba mucho su cultura y que podría mostrar su situación a través de mis fotografías con el concepto que loque se conoce y se aprecia, se conserva, se cuida. También les prometí que les mandaría las fotos. En la Ciudad de Posadas se encuentra la Dirección de Asuntos Guaraníes que está en contacto permanente con las comunidades y prometí que remitiría las fotos a esa dirección.
Y así lo hice. Al tiempo recibí una carta de agradecimiento, donde me decían que cuando pasara por la provincia, fuera a visitarlos y que me estarían esperando con agua calentita y un rico mate.
Esa carta valió toda la experiencia. Ver la serie Colonos y Guaraníes