Amazonia

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Tribu Kayapo – Parque indígena del rio Xingú

La ciudad de Marabá, ubicada en el estado de Pará, Brasil, fue el punto de partida para adentrarnos en la reserva indígena del Rio Xingú.  Esta zona fue conocida por la fiebre del oro desde donde los buscadores se dirigían a la infame mina de Serra Pelada en la década de 1980. Allí Sebastião Salgado documentó lo que se convirtió en la mayor explotación de oro a cielo abierto del mundo. Viajamos durante 8 horas más para llegar a Cumarú y al día siguiente nos faltaban 3 a 4 horas entrar al área indígena Kayapó. La última lluvia había roto uno de los puentes de la carretera así que hubo que buscar caminos alternativos, pasando sobre los ríos por puentes de tablones donde estaba calculado exacto el ancho de las ruedas.

Los Kayapó viven en una serie de aldeas dispersas a lo largo del curso superior de varios afluentes del río Xingu, En lo que se conoce como “cerrado” o sabana. Su cosmología, su vida ritual y su organización social son extremadamente ricas y complejas, así como también son intensas y ambivalentes las relaciones con la sociedad nacional brasileña.

Los Kayapó conservan sus costumbres, aunque se encuentran en un limbo entre la selva y la telefonía celular.  Pescan con flechas o con carnadas. Visten tradicionalmente, pero van incorporando “joyas “de la cultura brasilera. También tienen armas de fuego con lo que cazan cerdos salvajes y venados de selva. La gente mayor está autorizada a recibir dinero de las autoridades gubernamentales con lo que compran municiones para sus escopetas. Tienen todavía botes hechos de madera, de grandes troncos, pero en los grandes ríos usan botes a motor.  El gobierno ayuda en esto.  La mezcla de culturas sucede.  La presencia de plástico y metales forma parte de la vida cotidiana. Las mujeres trabajan tanto como los hombres, cuando los hombres salen de cacería.  Arman su casa, se ocupan de los chicos, de algunos cultivos, de procesar la mandioca, de las pinturas corporales y el rasurado del pelo.

Fue una gran experiencia el contacto con esas mujeres y hombres amables, que se interesaban en mostrar su cultura, sus tradiciones.

Tribu MEHINAKU

Las aldeas de los Mehinaku, están compuestas por un conjunto de casas colectivas dispuestas en forma circular en torno de una plaza central. En el centro de la plaza de la aldea original se levanta la casa de los hombres que sirve como lugar de reunión masculino. Tradicionalmente esa construcción sirve también para guardar las flautas sagradas. En ese caso, la casa de los hombres se torna estrictamente prohibida para las mujeres a quienes no les es permitido ver las flautas y, menos todavía, identificar a los ejecutantes.
La plaza central es, en términos generales, un espacio principalmente masculino en
donde los hombres se reúnen para fumar y conversar. Además de esto, constituye un
espacio “público” en donde se realizan las actividades que conciernen a la aldea
como un todo y, principalmente, aquellas que involucran el contacto y la interacción
colectiva de la tribu con extranjeros de todo tipo, humanos o no; allí son recibidos los
mensajeros y los visitantes de otras tribus o los no indios, se desarrollan las escenas principales de las ceremonias (en los que se contactan varios seres y espíritus diferentes)
y son enterrados los muertos adultos.

  • La aldeas Mehinakus fueron de las últimas del Alto Xingu en
  • adquirir nuevas tecnologías (lo que ocurrió aproximadamente en 1998), junto con un generador de
  • energía a diesel y una antena parabólica. Durante el día, cuando el barullo del generador anuncia que la televisión está funcionando, se ve a muchos niños corriendo en dirección a la casa del jefe.
  • Durante la noche, son los adultos los que se reúnen para presenciar el noticiero y tal vez
  • un film. En algunos casos, la televisión puede asumir un rol considerable en la adquisición
  • del portugués. Sin embargo y en primer lugar, la preferencia de la audiencia indígena se
  • inclina claramente por el fútbol (que se entiende también sin palabras).
  • El fútbol, de hecho, es un elemento cada vez más importante en la vida cotidiana; La plaza central también funciona como campo de deportes y las competencias futbolísticas constituyen una oportunidad cada
  • vez más buscada para los encuentros inter-tribales (y son inclusive una oportunidad para
  • conocer futuros novios y novias). Niñas y mujeres también se dedican al deporte, y con éxito notable.
  • Otros nuevos espacios, potencialmente comunitarios, son aquellos en donde concentran actividades tales como la asistencia sanitaria o la escuela.

Tribu Mehinaku