Las dunas de Namibia, ubicadas en el desierto del Namib (el más antiguo del mundo, con más de 55 millones de años), se formaron gracias a la interacción de los vientos continentales y la corriente marina de Benguela. La arena contiene partículas de cuarzo mezcladas con óxido de hierro. Cuando la luz del sol incide sobre ellas, las dunas adquieren un tono anaranjado y rojo intenso. La intensidad del color aumenta cuanto más antigua es la duna y mayor es el grado de oxidación. Al estar formadas por vientos que soplan desde múltiples direcciones, las dunas crecen verticalmente en lugar de extenderse.
En el desierto de Namib, la lluvia es un fenómeno extremadamente raro y escaso e impredecible. Pueden pasar años sin que caiga una gota de lluvia. El promedio anual es de 35 mm y la lluvia puede ser torrencial, pero de corta duración.
Casualmente los días que estuvimos recorriendo la zona permaneció muy nublado y tuvimos un amanecer de lluvia suave. Esto hizo que no pudiéramos ver en la mayor parte del tiempo el rojo extraordinario que muestran las dunas cuando les da el sol.
Las famosas acacias del desierto de Namibia (específicamente en la zona de Deadvlei) murieron hace aproximadamente 700 a 900 años cuando el río Tsauchab cambió su curso natural y las dunas de arena bloquearon el agua. Al quedarse sin su fuente de hidratación, los árboles se secaron rápidamente. Desde entonces, el clima extremadamente seco de la región ha impedido que la madera se descomponga, petrificando los esqueletos oscuros bajo el sol que contrastan con el suelo de arcilla blanca y el cielo.
El sector de Sossusvlei es un impresionante salar rodeado de imponentes dunas de arena roja ubicado en el corazón del desierto del Namib, dentro del Parque Nacional de Namib-Naukluft en Namibia. Es reconocido a nivel mundial por albergar algunas de las dunas más altas del planeta, superando fácilmente los 300 metros de altura.