Aventura con Los Koma – Camerún

Aventura con Los Koma – Camerún

23 agosto, 2026 Sin categoría

Llegar a los montes Alantika, en el norte de Camerún, nos tomó un día completo. Primero avanzamos por una ruta polvorienta que cruzaba una zona desértica desde Poli hasta el pueblo de Mbe, una región habitada por los pastores Fulani. Desde allí, nos esperaba un trekking de tres horas rumbo a las montañas, atravesando campos de cultivo y algunas casas dispersas de la cultura Koma.

Al llegar a Mbe, dejamos los bolsos con las pertenencias que no usaríamos los días siguientes bajo el cuidado del “secretario del Lamido”. En este pueblo predomina la cultura Fulbe (o Fulani), marcada por una fuerte jerarquía islámica. Aquí, el líder tradicional, religioso y político de los lamidatos es el llamado Lamido, quien ejerce como la máxima autoridad tradicional, política, moral y espiritual. Él funciona como un vínculo vivo entre las costumbres ancestrales y la administración local contemporánea.

Llegamos a la aldea de los Koma por la tarde y nos dispusimos a armar nuestro campamento antes de que cayera el sol.

Esa misma noche, el jefe de la aldea, junto con su esposa, sus hijos y algunos vecinos, nos invitaron a compartir un momento con ellos bajo un cielo maravilloso cubierto de estrellas.  Nos mostraron instrumentos tradicionales construidos con materiales locales como madera, cañas y pieles de animales. Cantaron muy suavecito melodías que relataban actividades comunes de la vida diaria, acompañados por un instrumento semejante a un xilofón. Su música suele acompañar cantos cotidianos, rituales y celebraciones. En ese instante, nos alumbrábamos apenas con nuestras linternas, lo que creaba un ambiente verdaderamente mágico.

A la mañana siguiente, luego de visitar la aldea, empezamos a escuchar el sonido de los tambores. Tuvimos la suerte de llegar justo para la celebración de la finalización de la producción de cerveza.

Todo era alegría. Participaba casi la totalidad de la gente del pueblo, quienes cantaban y bailaban en círculo mientras nos invitaban a sumarnos. Al principio yo estaba encantada tomando mis fotografías. Sin embargo, hubo un momento en el que sentí que estaba inmersa en una película; me parecía increíble que eso estuviera pasando y, sobre todo, que me estuviera pasando a mí. Verme allí, en medio de ellos, me conmovió tanto que dejé a un lado la cámara y decidí no tomar más fotos. Me dediqué, simplemente, a sentir y disfrutar profundamente el momento.